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Continuando con  el cine feminista no podíamos olvidarnos de la fabulosa ‘Mary Poppins;  uno de los clásicos de Disney que recuerdo con más cariño de mi infancia.

     No sabría contar la de veces que pude ver de pequeño Mery Poppins. Recuerdo en muchísimas  ocasiones bajar de pequeño las escaleras de casa  tatareando su canción y el haber soñado despierto con tener aquel maletín mágico donde tantas cosas cabían en su interior. Me fascinaba cuando chasqueaba sus dedos y los juguetes volvían a su lugar de origen ellos solos. ¡¡Eso de pequeño era lo más!! ¿Quién no lo intentó?.

El personaje que interpretó Julie Andrews es el de una mujer soltera, trabajadora e  independiente sin tener por qué estar ligada a la figura masculina. Estos roles no eran habituales atribuirlos en el cine a la mujer de la época. Aunque su físico era totalmente opuesto a lo expuesto en anteriores blogs con el desaliñado de Pipi Calzaslargas; Mery si se acicalaba y era hermosa; aunque sus sello de identidad no radicaba en esto. Ella por ejemplo era autosuficiente y libre; la cual podía tomar sus propias decisiones.

En Mery podemos observar como no se cumplen los dos patrones de niñeras que acostumbramos a ver en la pantalla grande. Ni la tipo “sargento”, esa señora agresiva que pone a todas las personas firmes con fusta en mano; ni la ”pastelosa”, aquella extremadamente amable y  frágil. Es una mujer con temperamento, decidida y muy activa a la que no le cohíbe nada; es resolutiva y hace frente a la adversidad, incluyendo al señor Banks; ese “cabeza de familia” el cual ve mermado su rol autoritario en la familia desde el momento en el que llega esta peculiar niñera.

     En esta película si vemos como Mary se cruza con un hombre con el que mantiene una relación un tanto diferente a lo que solemos ver en televisión. Bert es el limpiachimeneas. Ambos llegan a coquetear en varias ocasiones pero sin llegar a tener un romance como cabría esperar.

¡¡ Ya en aquellos tiempos se visibilizaba el voto femenino!! ¿Recordáis cuando la señora Banks convence a las empleadas del hogar para que luchasen por conseguir el voto femenino? Cuando era pequeño veía esto como una parte más de la película; pero ahora, analizándolo desde la madurez, me parece impensable como en aquellos tiempos llegasen a incluir escenas de ese tipo y no darnos cuenta de que esa película era más transgresora para los tiempos que corrían de lo que podíamos imaginar.

Cuanto de importante es trabajar en la infancia la Imaginación, luchar por lo que crees y perseguir un objetivo para  conseguir tus sueños sin importante el peaje que hubiera que pagar.
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1 comentario
  1. Julia
    Julia Dice:

    Oh, Mary, encantadora Mary Poppins… Eso me parecía a mí hasta que su película empezó a recordarme, demasiado a mi propia vida.
    Eso fue hace cuatro años cuando…
    Pero es largo de contar. Y es de esas historias que hay que leer para creer. Yo lo intento todos los sábados en el blog de Ludmila von Vampüren. Allí intento explicarme cómo he llegado a una situación en la que lo que pasaba en Mary Poppins me parece aburrida rutina.
    ¿Que exagero? Bueno, leed, leed y ya me diréis.

    Responder

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